Esta es la casa en la que vivo con mi pareja y nuestros hijos. Y es también el sitio donde trabajo: aquí está Estudio 2 Interiorismo y aquí recibo a los clientes, siempre con cita previa.
Es el único proyecto en el que he sido a la vez interiorista y cliente. Por eso me parece la mejor forma de explicar cómo trabajamos: no se trataba de dejar la casa más bonita, sino de que funcionara para la vida que hacíamos en ella.
Por qué elegimos esta casa
Vimos varias antes de decidirnos. Nos quedamos con esta por dos razones:
- Su estado de conservación. Hacía lógico plantear una reforma integral desde el principio, sin la pena de tirar nada que mereciera la pena conservar.
- La posición de la escalera. Estaba en un sitio que, modificándola, permitía conseguir todo lo que queríamos para la casa.
Le doy mucha importancia a las escaleras. Deciden cómo se recorre una casa y cómo pasa la luz de una planta a otra, e intervenir en ellas es de lo que más satisfacción me da en mi trabajo. No es la primera vez que una escalera marca un proyecto: lo contamos también en este otro caso.
El punto de partida
Era un adosado cerrado y oscuro. La distribución no dejaba pasar la luz de la fachada norte a la fachada sur.
En la planta baja, la escalera, de madera y con balaustres, ocupaba casi la mitad de un distribuidor cerrado con puertas. Desde ahí se entraba a la cocina, que solo tenía una ventana a norte, y a una escalera estrecha y oscura que bajaba tres peldaños hasta el salón. El salón era pequeño y también oscuro, a pesar de tener ventana y puerta al jardín trasero. Cada pieza estaba encerrada en sí misma.




El problema no eran los metros. Era que nuestra forma de vivir no tenía nada que ver con una distribución tradicional.
La escalera, el centro del proyecto
Cambiamos su trazado para pegarla todavía más a las paredes, sin invadir el centro del espacio. Y sustituimos la de madera por una escalera metálica, con peldaños negros y luces de balizado en la pared, mucho más ligera. Deja de ser un volumen que tapa y pasa a ser una pieza que se ve a través.


Abrir la planta baja de fachada a fachada
Con la escalera resuelta, el resto de la planta se podía abrir:
- Fachada al jardín. Quitamos la chimenea y pusimos un gran ventanal totalmente acristalado.
- Dos muros de carga menos. Los sustituimos por vigas y pilares metálicos que forman un pórtico y recogen la carga de lo que queda encima. Así toda la planta quedó diáfana. El pilar se quedó a la vista, pintado en negro, como la escalera.
- Los usos, al revés. Donde estaban la cocina y el distribuidor colocamos el salón, con una pantalla de cine empotrada en el techo, y ampliamos la ventana que ya existía. Donde estaba el salón hicimos la cocina-comedor, integrada y con salida directa al jardín.
- Suelo radiante. Aprovechando que se levantaba todo, lo instalamos en la planta baja.
- Un aseo de cortesía. Lo creamos junto a la puerta de entrada, para las visitas y los clientes que vienen al estudio.



Hoy la luz atraviesa la casa de norte a sur y la planta baja se vive como un único espacio.





El estudio, en el mejor sitio de la casa
En la planta primera, justo encima del salón, estaban el dormitorio principal y su baño. Unimos toda esa superficie para hacer el despacho.

Mi pareja y yo teletrabajamos. Yo había trasladado el estudio a casa hacía ya mucho tiempo, y ella, por las particularidades de su trabajo, también podía hacerlo buena parte del tiempo. Además, teníamos la costumbre de que nuestros hijos estudiaran en el mismo espacio en el que nosotros trabajábamos. Se crea un ambiente de trabajo mucho mejor que si cada uno está metido en su cuarto.
Elegimos ese sitio porque era el idóneo para ese uso. No queríamos nuestro dormitorio ahí. La orientación, el acristalamiento con control solar que pusimos y el acondicionamiento que le dimos lo convierten en un lugar perfecto para trabajar. Está a un tramo de escalera de la zona de día y permite recibir a los clientes desde la puerta de entrada y subir directamente al despacho.


Cuando llegó la pandemia no tuvimos que cambiar nada: ya era nuestra forma habitual de trabajar.
Dos dormitorios sin agravios
Tres o cuatro peldaños más arriba ya había dos dormitorios y un baño. Los reformamos para que los dos tuvieran una superficie equivalente: nuestros hijos se llevan muy poca edad y no queríamos agravios comparativos.


La buhardilla, convertida en suite
El bajo cubierta se usaba como almacén y cuarto de juegos. Lo redistribuimos para hacer nuestro dormitorio, con un baño nuevo y vestidor. El baño se cierra con vidrio, de modo que la luz de los lucernarios llega a toda la planta.


Sótano y garaje
En la planta de garaje y en su nivel inferior organizamos el garaje, el cuarto de máquinas, el cuarto de herramientas, un taller y la despensa. Un poco más abajo quedó un cuarto de juegos y una zona de invitados para los chicos.
Un jardín para estar
El patio estaba solado de piedra, como la mayoría de estos jardines pequeños. Lo cambiamos por vegetación, césped, hierbas y piedra, con un camino de losas sobre la hierba. Nos dio un espacio natural donde descansar, y durante la pandemia, junto con el despacho, fue lo que más agradecimos.



De una calificación energética E a una A
La reforma no fue solo de distribución. Mejoramos el aislamiento de la cubierta y de las fachadas, cambiamos las carpinterías por otras de PVC con vidrios bajo emisivos y Guardian Sun, e instalamos aerotermia, suelo radiante y placas solares. A eso se sumó una mejora general de la climatización y de las calidades.
El resultado: la casa pasó de una calificación energética E a una A. En una vivienda en la que además se trabaja todo el día, se nota en el confort de cada estancia.
Antes y después
| Espacio | Antes | Después |
|---|---|---|
| Escalera | De madera, estrecha y oscura, ocupando medio distribuidor | Metálica y ligera, junto a las paredes |
| Planta baja | Distribuidor cerrado, cocina a norte y salón pequeño y oscuro tres peldaños más abajo | Planta diáfana con pórtico metálico: salón con cine y cocina-comedor abierta al jardín |
| Fachada al jardín | Ventana, puerta y chimenea | Gran ventanal acristalado |
| Planta primera | Dormitorio principal con baño y dos dormitorios desiguales | Estudio compartido y dos dormitorios equivalentes |
| Bajo cubierta | Almacén y cuarto de juegos | Dormitorio principal con baño y vestidor |
| Jardín | Patio solado de piedra | Césped, vegetación y camino de losas |
| Calificación energética | E | A |
Lo que aprendí siendo mi propio cliente
No tuvimos que hacer concesiones, y hoy no cambiaría nada. La casa funciona, estamos cómodos y estamos contentos en ella, como familia y como profesionales que trabajan dentro de casa.
La lección es la misma que aplicamos en cada proyecto: una casa se proyecta para la vida que se va a hacer en ella, no para la distribución que trae de serie. Por eso empezamos por el espacio, la estructura y la luz, y solo después amueblamos. Lo explicamos en nuestro método.
¿Vives en Las Rozas o en el noroeste de Madrid?
Muchos adosados de la zona tienen los mismos problemas que tenía este: plantas partidas, escaleras que se comen el espacio y salones que no se asoman al jardín. Puedes ver nuestras obras en Las Rozas y el noroeste, otras reformas integrales y la galería completa de esta casa.
Si quieres que miremos la tuya, cuéntanos tu proyecto. Te recibimos aquí, con cita previa.
Miguel Pardo, Estudio 2 Interiorismo. Más de 30 años proyectando y reformando viviendas y locales en Madrid.
